| Proyecto HOFA - Creación del Honorario Farmacéutico.- |
El farmacéutico de oficina debe reconquistar el terreno que perdió cuando comenzó la industrialización del medicamento. Él continúa siendo el profesional especialista en medicamentos, aunque ya no los fabrique. No podrá prescindirse de este profesional en la farmacia moderna, porque los grandes avances en materia de fármacos no hacen más que reclamar un mayor control y cuidado en la utilización, racionalización y almacenamiento de los mismos. Sería impensable dejar en manos de inexpertos, fármacos tan potentes como peligrosos si se los usa mal o se los almacena en condiciones inadecuadas. Fármacos que pueden sanar espectacularmente diversas enfermedades, pero que pueden matar si se falla en alguno de los cuidados que mencioné. Los avances en genética, los nuevos antivirales, antineoplásicos, etc, prometen revolucionar la farmacia del 3º milenio, creo que habrá farmacias generalistas, como las de ahora, y farmacias-droguerías especializadas, que se dedicarán a estos nuevos tipos de fármacos. El farmacéutico tendrá que especializarse, pero seguirá siendo el exclusivo especialista en medicamentos. Creo que la imprescindibilidad del farmacéutico en la oficina de farmacia es un concepto que se entiende pero no se respeta, por lo que apuntaré al tema fundamental de nuestra problemática farmacéutica: La Atención Farmacéutica. La atención farmacéutica nunca se perdió, aunque es cierto que numerosas farmacias no la practican, son -no profesionales- y no me refiero a aquellas donde el farmacéutico no está, éstas son antiprofesionales. La atención farmacéutica debe ser criteriosa en su funcionamiento, debe justificar la presencia del profesional en todo momento. Si el farmacéutico tiene una alta responsabilidad sobre la custodia, utilización, y almacenamiento de los medicamentos, según las leyes vigentes, es allí donde debe apuntar su labor. El farmacéutico no debería atender cuestiones tan burocráticas como las relativas a las obras sociales o de medicinas prepagas, ni aplicar inyecciones, al menos que se requiera un asesoramiento profesional, y ni tomar la presión. Estas no son actividades exclusivas del farmacéutico, ya que las puede realizar un asistente y una enfermera. La única forma de reivindicar nuestros derechos, y de ese modo reconquistar el terreno perdido es dedicarnos a lo nuestro: LOS MEDICAMENTOS, porque si atendemos estas áreas es imposible que atendamos el correcto expendio de los medicamentos; y un farmacéutico que está absorbido mentalmente en la confección de una receta llena de troqueles y con una parafernalia de ítems que llenar y controlar, o un farmacéutico que está poniendo inyecciones y tomando la presión, no es tan diferente al farmacéutico que está en su casa tomando el té, porque ninguno de los tres puede detectar los errores que se cometen en el mostrador, ni asesorar a los pacientes. (Para un farmacéutico el cliente es antes un paciente)
Creo que en relación a esta reivindicación fundamental, atento a todo lo que he leído en todos estos años, lo único claro en el seno de nuestra sociedad de farmacéuticos, es que hay una confusión generalizada. Se han realizado intentos en este sentido, tratando que las farmacias pasen a ser propiedad de farmacéuticos mediante leyes que eran impotentes desde su concepción, porque contrariaban todo un sistema económico y político que está por encima de ellas. Además, aunque reconozco que la situación ideal es la del farmacéutico propietario, no es la propiedad de la farmacia el terreno perdido por los farmacéuticos, sino que es el reconocimiento absoluto de nuestra imprescindibilidad en la oficina de farmacia, y su respeto. Esto puede cambiar si atendemos lo que nos es natural: EL MEDICAMENTO.
En este sentido se imponen 2 pasos previos:
1º) Definir lo que es ATENCIÓN FARMACÉUTICA.
2º) Describir concretamente la AF en la oficina de farmacia.
(Ensayo de Definición)
AF: "Se denomina atención farmacéutica a: la recepción e interpretación de las prescripciones médicas de medicamentos, sean escritas u orales; la recepción e interpretación de las solicitudes particulares de medicamentos; la anamnesis relacionada con los medicamentos practicada en el paciente; la breve y clara exposición sobre la utilización de los medicamentos; las advertencias relacionadas con las contraindicaciones e incompatibilidades de los mismos; las indicaciones relacionadas con el almacenamiento y período de validez; la orientación de los pasos a seguir ante un problema de salud; el consejo de visitar a un médico; escuchar atentamente las preocupaciones que en materia de salud puedan exponer los pacientes; aprobar o no el expendio de una receta o de una solicitud oral de medicamentos utilizando el criterio clínico y de farmacovigilancia; y toda otra acción que constituya un reaseguro para la salud del paciente."
El ejercicio profesional del farmacéutico es muy vasto, la AF es solo una parte del mismo, pero el farmacéutico de Laboratorio, el preparador, el que trabaja como analista de drogas, etc., no está cuestionado, lo que está cuestionado es la importancia del farmacéutico expendedor de medicamentos, por lo tanto es de suma importancia que logremos esta reivindicación. Para ello se impone cambiar nuestra conducta y atender lo que es nuestro exclusivamente. No puede ser AF lo que puede hacer un no-farmacéutico sin entrar en el terreno de la ilegalidad, por lo tanto, tomar la presión, aplicar inyecciones, confeccionar recetas de obras sociales o MP no pueden ser parte de la AF, por supuesto que el farmacéutico las puede realizar, pero en estas actividades su presencia no es imprescindible.
Para comenzar a reconquistar el terreno perdido debemos entonces reivindicarnos la AF, puesto que las leyes vigentes señalan que las acciones que referí en la definición, son territorio exclusivo de los farmacéuticos.
El cambio de tareas y de actitud
1-El farmacéutico debe atender a todas las personas que requieran medicamentos, aunque sean de VL, y racionalizar el tiempo de atención según la importancia que en materia de salud tiene cada caso.
2- El farmacéutico aprobará o rechazará el expendio del/los medicamentos siguiendo criterios estrictamente profesionales.
3- El farmacéutico recurrirá (si lo tiene) a un asistente para que siga el proceso hasta la entrega de los medicamentos. Proceso que será supervisado por el farmacéutico.
4- El farmacéutico no permitirá que un no- farmacéutico decida una venta de medicamentos, aunque sean de VL.
5- El farmacéutico debe atender a todas las personas que requieran de su consejo profesional, aunque no compren medicamentos.
6- El farmacéutico atenderá a los pacientes en un lugar apropiado de la farmacia, cuidando que su conversación quede dentro de un marco apropiado de discreción.
7- El farmacéutico practicará una breve anamnesis del paciente y prestará el asesoramiento adecuado.
8- El farmacéutico se cuidará de no realizar otras actividades que lo desconcentren de su atención al movimiento de los medicamentos, no solo en lo concerniente al expendio sino también en el almacenamiento, verificación de procedencia, período de validez, etc.
Para lograr una verdadera afirmación en el auténtico rol del farmacéutico de oficina, es decir en la AF, es necesario retribuir adecuadamente esta actividad profesional, y hacerlo de manera tal que el farmacéutico quiera bajo todo punto de vista desempeñar el rol que le pertenece. Para esto sería necesario crear el HOFA (honorarios farmacéuticos).
HOFA
Este proyecto apunta a la creación de una ley que instituya los honorarios farmacéuticos en la oficina de farmacia. Estos honorarios se deducirían como un porcentaje de la venta en bruto de los medicamentos en el mes. Personalmente creo que tendría que ser no inferior al 4 %. Este porcentaje lo pagaría la farmacia al colegio de farmacéuticos correspondiente, y el farmacéutico cobraría en el colegio sus honorarios.
El colegio de farmacéuticos fiscalizará mediante inspectores la corrección de los pagos por parte de la farmacia y se quedará con un porcentaje para gastos administrativos y de fiscalización, más o menos un 0.5 % del importe correspondiente al pago.
Ej: Una farmacia tiene 2 farmacéuticos. El DT está 4 hs. por la mañana, y el auxiliar o co-director técnico está 8 hs. por la tarde. La farmacia vende en bruto en el mes $100.000 de medicamentos. Entonces deberá pagar al colegio de farmacéuticos el 4%, o sea $4.000. El colegio retendrá para los gastos del funcionamiento el 0.5 %, o sea: $20. La farmacia obtendrá los subtotales de venta correspondientes a los dos horarios y deducirá la alícuota que le corresponde a cada farmacéutico. Si la venta fuera uniforme, el DT cobraría el 33,33 % de ($4.000 - $20) = $1326,53 ; y el co-director técnico cobraría el 66,66%, o sea: $ 2653,06.
Los pagos por bloqueo de título los haría la farmacia directamente.
Este proyecto no solo es beneficioso para el farmacéutico, sino que:
Jerarquiza la tarea de los auxiliares de farmacia que se especializarán en las normativas de Obras Sociales y MP.
Propone una división lógica de tareas que optimizará el funcionamiento de la farmacia.
El propietario ganará clientes fieles, pues los pacientes encontrarán contención y despejarán sus dudas en la farmacia.
El farmacéutico se constituirá en el reaseguro de la salud del paciente, el reaseguro del médico en la prescripción de medicamentos, y el reaseguro del laboratorio fabricante; pues hará el contralor de los conocimientos del paciente en lo concerniente al tratamiento a seguir indicado por el médico, hará el contralor de la prescripción de medicamentos dada por el médico, y hará el contralor del estado del medicamento fabricado por el laboratorio, redundando toda esta tarea en un gran beneficio para la salud pública en general.
Farmacéutico Miguel M. Alberdi - MN: 9243 MP: 13879
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